Resumen

Las atribuciones del Cabildo en Educación: Sobre Ordenanzas y normas referidas a los Maestros de Primeras Letras

Carmen Losa Contreras (Universidad Complutense de Madrid)

El trabajo que presentamos tiene como objeto el estudio de la educación de primeras letras, educación elemental de carácter instructivo donde el adoctrinamiento religioso tenía una importancia esencial. Nuestra perspectiva es eminentemente jurídica desde su consideración como bien público, y por tanto una de las atribuciones del gobierno local de los Cabildos, que éstos regulaban a través de las Ordenanzas locales, y en la medida de lo posible financiaban.

El estudio de fuentes documentales consultadas en Archivos locales (México, Puebla de los Ángeles),y  su contraste con la legislación novohispana, nos ha permitido trazar un panorama de la acción gubernativa sobre la educación primaria;< la consideración un tanto menor, pero sin embargo fundamental para la vida del Virreinato que ésta tiene, al vincularse, como un oficio más, en el sistema corporativo económico de la ciudad; y, lo que considero fundamental, los conflictos que de su control se deriva con los que desempeñan este oficio.

En la Nueva España, se implantaron soluciones castellanas para la articulación de la vida local, de la que los Cabildos son el ejemplo más acabado. En los Concejos y Cabildos castellanos, desde el medievo existían los “Estudios de Gramática”, o los bachilleres de gramática, costeados por el Regimiento que ofrecían a los infantes la instrucción básica.

Con la incorporación de las Indias, la instrucción y su control por las nuevas autoridades fue uno de los problemas acuciantes que hubo de resolverse; en efecto, era fundamental que la enseñanza de las primeras letras y la doctrina católica se difundiera como principal medio de pacificación y asimilación de los nuevos valores culturales que querían imponerse.  Así los religiosos que llegaron con los expedicionarios fueron los depositarios principales de esa tarea; sin embargo, como sabemos, la distinción entre la República de Indios y la República de Españoles, al trazar la vertebración del territorio y la continua fundación de nuevas poblaciones, con su correspondientes instituciones de gobierno, hizo que los Cabildos asumieran la necesidad de ofrecer y vigilar la impartición de las primeras letras; primero por religiosos, hidalgos o bachilleres sin posibilidad de adquirir una merced más lucrativa, o simplemente, quien acreditara saber leer o escribir. Para evitar los continuos abandonos del oficio y, sobre todo, las estafas a los sufridos padres, los cabildos otorgan privilegios de vecindad y allegan bienes capitulares al mantenimiento de los maestros.

En el siglo XVII, la vida urbana se había hecho tan compleja por el crecimiento de la urbe, que se el Cabildo asumió la necesidad de regular la enseñanza primaria como un oficio sometido a una regulación estrecha a través de las Ordenanzas de Maestros de Primeras Letras, cuya importante proyección económica importante debía controlarse, por lo que se crean los Gremios de Maestros en el Noble Arte de las Primeras Letras donde el Cabildo ejerce una importante labor fiscalizadora a través de sus veedores. Las reformas ilustradas del último tercio del XVIII originaron profundos cambios en este aspecto, y las injerencias no solo del Cabildo sino del Virrey para imponer  medidas concretas generan un profundo clima de malestar. La fundación de las primeras escuelas gratuitas, las Escuelas Pías, son letales para los intereses del Gremio, y los pleitos se suceden por el incumplimiento de nuevas ordenanzas sobre la materia.

La abolición de los Gremios por la Constitución de Cádiz, supone un punto de inflexión fundamental, la enseñanza primaria se concibe como una atribución de la Corporación municipal, es un servicio público y gratuito.

En el trabajo se ha tratado de comprobar una hipótesis de trabajo: las reformas acuñadas en el siglo XVIII sobre la potenciación de la instrucción primaria como medio de mejora de las clases menestrales se repiten casi a la letra en la Nueva España; el Cabildo controla al Gremio como en lustros pasados, pero las injerencias de las instancias superiores de gobierno, Virrey, y los primeros intentos de gratuidad de la enseñanzas a través de la erección de las Escuelas Pías, hacen difícil la convivencia y generan sonados pleitos, que se mencionaran en el trabajo.

 
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